
Cuando se abre el telón, estoy sola ante el mundo. El público es exigente, y yo no les voy a dejar insatisfechos. Lo voy a dar todo y quiero que se enteren, solo espero no fallar. Y sí, el temita de fallar ya es costumbre en mí. A veces, el pánico me puede, el pulso se me acelera y me quedo en blanco, pero aun así, doy todas mis fuerzas para seguir adelante. Caerse y levantarse, no saber si actuar o ser vos misma, todo es un círculo vicioso que gira cuando menos te lo esperas. Tengo el papel bien aprendido, pero sé que tendré que improvisar. Y ahora perdóname, tengo una obra que representar, esa a la que solemos llamarle vida. Sí, mi vida.
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